Zinebi premia a Bahman Ghobadi con el Mikeldi de honor

El jurado reconoce la importancia de su obra en el reflejo de la sociedad kurda

En su 58º edición, el festival de cine Zinebi (un clásico dentro del circuito de festivales de invierno en la zona norte), ha decidido premiar con el Mikeldi de honor al cineasta kurdo Bahman Ghobadi. El festival ha reconocido en Ghobadi el compromiso por dar a conocer el día a día y los problemas de la sociedad kurda, denunciar los problemas a los que se enfrenta la nación de Irán así como la innegable dimensión artística de una filmografía que hasta la fecha ha logrado el apoyo de un buen número de festivales de corte eminentemente europeo. De esta forma, el festival mueve ficha en favor del cine social y comprometido y tiende la mano a la creatividad y a la inestimable calidad a la hora de contar historias al público.

En un momento en el que gran parte de la sociedad oriental se haya sumergida en una compleja situación que tiene a la violencia como su principal recurso, el cine se ha convertido en una herramienta de gran efectividad a la hora de dar a conocer cuáles son las necesidades de los pueblos más aplastados por los hechos de los últimos años. Una de las sociedades que probablemente más atención ha exigido en los últimos años es la cultura Kurda que desde finales de los años 90 ha encontrado en Bahman Ghobadi un altavoz a través del que poder dar a conocer los problemas de un pueblo acosado por las guerras y la injusticia.

Tras dedicarse a principios de los años 90 a grabar una veintena de cortos y mediometrajes en vídeo, en 1998 tuvo su gran oportunidad pudiendo llegar a trabajar como ayudante de dirección en El viento nos llevará (Bad ma ra khahad bord, 1999), de Abbas Kiarostami. En 2000 hizo historia presentando en el festival de Cannes el primer largometraje de la historia del cine kurdo, Un tiempo para los caballos borrachos (Zamani barayé masti asbha, 2000), que consiguió la Cámara de Oro del festival de Cannes amén de otros galardones que siguen demostrando la impecable calidad del cineasta.

En este primer relato fílmico de intachable corte social, Ghobadi trabaja para mostrar las injusticias y crueldades de la guerra a través de la perspectiva de quienes lo sufren de la forma más primaria y terrible: los niños. La película narra la historia de Ayoub, un niño de 12 años que deberá luchar para sacar adelante a su familia uniéndose a un grupo de contrabandistas en las montañas del llamado kurdistán iraní. Mediante esta pieza de hora y media, el cineasta lanza una piedra al corazón de la sociedad occidental destinada a hacer reflexionar sobre las diferencias que separan ambas culturas. Un relato triste y realista en donde el trabajo por dar a conocer mundos que a menudo nos resultan lejanos se vuelve más necesario que nunca.

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Al ver la gran aceptación con la que su primer trabajo fue recibida en la crítica occidental, Ghobadi se lanzó a proclamar mensajes universales como la crítica contra la guerra, la adaptación de la sociedad tradicional hacia la sociedad del consumo o las injusticias sociales. Demostrando que es perfectamente capaz de combinar el cine documental con el de ficción, el director sigue en su línea de producción hasta que en el año 2009 fue arrestado por las autoridades iraníes a raíz de una serie de declaraciones que el autor realizó en el festival de Cannes criticando las circunstancias bajo las que el pueblo kurdo estaba obligado a vivir en su vida cotidiana. Concretamente, los varios días que Bahman Ghobadi pasó en prisión se debieron a las palabras que el cineasta dedicó al gobierno iraní por las represiones que estaba ejerciendo contra su pueblo.

Ya exiliado de su país (ante la imposibilidad de poder seguir viviendo entre las fronteras de Irán), Bahman se ve en la obligación de preparar una serie de películas en las que sigue profundizando en las líneas temáticas que el cineasta ya había ahondado con anterioridad. De esta forma la carrera del director puede resumirse en una comprometida labor por hacer que la precaria situación de los pueblos castigados del mundo puedan encontrar su reflejo en la situación de la sociedad Kurda y en su evolución a lo largo de los años bajo el mando de un gobierno autoritario y cruel.

En esta nueva edición del festival Zinebi, Ghobadi presentará dos obras grabadas en 2015. Por un lado A flag without a country (2015), que presentó en las pasadas ediciones de los festivales de Busan y Sundance. Por otro lado, la atención también estará especialmente centrada en la pieza Life on the border (2015), rodada en la frontera turco-siria con ocho niños que al igual que en su anterior trabajo desenmascaran la crudeza de una realidad para aquellos que aún están en la edad de la inocencia. Sin embargo en este caso, deja a un lado el reflejar directamente el drama kurdo para trabajar de forma especial en reflejar el drama de los refugiados que quieren alcanzar Europa: los campamentos del Kurdistán sirio. Esta película estuvo en la última edición del Festival de cine de Berlín.

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