Un joven ingeniero de Bilbao quiere salvar el arco de San Mamés

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Construcción del arco de San Mamés en los años 50. Foto:Deia

La apertura del nuevo estadio de San Mamés en Bilbao, cuya inauguración está prevista para el 15 de septiembre, privará a la ciudad de la visión de uno de sus primeros hitos arquitectónicos: el arco que sostiene la cubierta de la Tribuna Principal del viejo campo desde 1953. Todo parece indicar que la enorme estructura de acero acabará en el desguace una vez que el antiguo San Mamés sea derruido en junio. Sin embargo, no han sido pocas las voces que han propuesto darle un nuevo uso, dado el simbolismo que aporta a una tradición deportiva tan arraigada como la del Athletic. Ahora, después de oír algunas propuestas más o menos descabelladas, contamos con las aportaciones de un joven ingeniero de Bilbao, Erik Sandonis, quien ha presentado un estudio sobre el arco de San Mamés para su proyecto de fin de carrera.

Sandonis, quien cursa en Alicante sus estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, cuenta con el apoyo de sus profesores. De entrada, ha examinado concienzudamente los volúmenes y pesos de la estructura con el fin de descartar o confirmar los usos posteriores que podrían dársele al arco de San Mamés. En declaraciones al diario Deia, Sandonis afirma que la propuesta de convertir el arco en un puente-pasarela sobre la Ría no es la opción más factible, debido a que habría que acometer unas tareas de reparación muy costosas, lo cual podría hacer inviable el proyecto.

Según el joven ingeniero bilbaíno, Zorrozaurre, el Parque Etxebarria, Artxanda o Lezama podrían ser los lugares más factibles a los que trasladar el arco, donde es de suponer que cumplirían una función ornamental. Para trasladarlo, Erik Sandonis propone intentar fragmentar la estructura lo menos posible. Según sus cálculos, lo ideal sería dividir el arco de San Mamés en dos partes de 60 metros cada una.

Como nota curiosa, cabe destacar que Sandonis tiene como tutor de su proyecto fin de carrera a un antiguo alumno de Carlos Fernández Casado, quien ideó el arco de San Mamés en 1950. La estructura estaba lista 3 años más tarde y ha formado parte del skyline de Bilbao durante 60 años. Desde luego, sería una pena que se perdiera.

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