Sobre los músicos callejeros en Bilbao

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En fechas recientes, el núcleo duro de la redacción de Bilbao Curioso ha estado de visita oficial en Madrid. El motivo, fundamentalmente lúdico y de reencuentro con parte de la diáspora bilbaína en la Villa y Corte. El caso es que una de las cosas que hablábamos en nuestra visita era de la calidad de los músicos callejeros en aquella ciudad, contrastándola con la que ofrecen los que tenemos en Bilbao.

Un ejemplo, estación del Metro en Sol (perdón, Vodafone Sol; manda webs), siete de la tarde de un viernes. Un guitarrista y cantante deleita al personal con una excelente versión de Sultans of Swing de Dire Straits, un tema bastante difícil de interpretar, especialmente el solo final. Imaginemos la misma imagen en Bilbao. ¡Ehhhh… imposible!

Pasear por Bilbao e intentar encontrar un músico callejero como Dios manda es una entelequia. Uno podrá toparse con el trompetista que se dedica a destrozar el tema principal de Love Story o El Padrino a la altura del Zubizuri y en su huida caer en las garras de un violinista desaprensivo que ha dibujado una diana sobre el busto de Pachelbel. Tan solo puede hallarse consuelo en el quinteto rumano experto en el folclore de los Cárpatos que se coloca junto a la Sala BBK de Gran Vía, pues a falta de términos de comparación con otras bandas del perímetro metropolitano de Bucarest, se supone que tendrán su aquel.

Mención aparte merece Pascual Molungua, nuestro crooner favorito de la calle Correo. Pascual es uno más de la familia y echaremos de menos el día en que vayamos de compras por el Casco Viejo y no nos crucemos con él en plena interpretación de Bamboleo, versión Julio Iglesias, mientras aprovecha las partes instrumentales para soltar un “¡Hasta luego, pareja!”. Con los años Pascual ha logrado dar el salto de la calle a los escenarios y ya es un fijo de la programación de Aste Nagusia. ¡Que tiemble Fangoria!

Mamá, quiero ser músico callejero

A estas alturas os preguntaréis: ¿que hace falta, aparte de una tenacidad y un valor tremendos, para ser músico callejero en Bilbao? Esta pregunta venía a aclararla ayer el diario Deia en un excelente artículo de Olga Sáez. La respuesta: se necesita poca cosa.

A diferencia de otras ciudades europeas (Madrid, incluida), en Bilbao no hay un casting previo realizado por expertos municipales. Lo que existe en nuestra ciudad es un cierto laissez faire que viene a decir: mientras no toquéis muy alto, cambiéis de sitio cada 45 minutos y no os repitáis demasiado (10 temas como mínimo en el repertorio), no os movemos la silla. No se precisa ni siquiera una licencia escrita.

No nos entendáis mal: en Bilbao Curioso no queremos hurtar el modus vivendi a los únicos que ponen música en nuestros trayectos por la ciudad. Les queremos como bilbainos que son (vengan de donde vengan) y como parte de nuestro anecdotario, en ocasiones del más kitsch. Sin embargo, no estaría de más que el Ayuntamiento se planteara seriamente crear un caldo de cultivo para que músicos de calidad, con formación demostrable, puedan incorporarse para actuar en nuestras calles.

Esta petición parece una tontería, pero si hablamos de convertir a Bilbao en una verdadera capital turística, empecemos por componer una buena banda sonora.

 

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