San Mamés: un cierre que tiene en vilo a Bilbao

campo de san mames en bilbao

Quedan apenas tres partidos para que acabe la Liga y los seguidores del Athletic de Bilbao no dejan de estar pendientes de varias cosas. En primer lugar, la continuidad o no de Marcelo Bielsa como entrenador del equipo. Le sigue en el orden de prioridad la evolución de las obras del nuevo San Mamés y cierra la terna de asuntos pendientes conocer cómo se va a poner punto y final a la centenaria historia de La Catedral.

Sobre lo primero, poco se sabe aún, con el presidente, Josu Urrutia, y Bielsa realizando un ejercicio de discursos paralelos, ya sea de forma implícita (Urrutia) o explícita (Bielsa). Vamos, que parece que el argentino no quiere marcharse. Uno se pregunta si, tras su supuesta intención de enmendar su errática segunda temporada al frente del Athletic, no se esconde un poco de mala leche hacia el presidente, en el sentido de no ponerle fácil su marcha. Bielsa, con muchos seguidores y no pocos detractores, se deja querer por Bilbao, mientras Urrutia baraja de reojo sus cartas, que incluyen a Valverde y Ziganda como as y rey de la baraja, respectivamente.

Al tiempo que se resuelven las intrigas palaciegas, el nuevo San Mamés cobra forma definitiva bajo la atenta mirada de los arquitectos vasco-navarros, que quieren integrar el arco del viejo estadio en la nueva estructura. Podemos imaginar que a César Azkarate, arquitecto del coliseo que se inaugurará a finales del verano, no le debe parecer una idea especialmente feliz a estas alturas del partido. Nadie habla de ello, pero para cumplir los plazos la antigua Tribuna Principal, deberá desaparecer ipso facto y eso impide, entendemos, desmontar el arco en una operación compleja y, no menos importante, económicamente costosa. El silencio del club es revelador en este aspecto, por lo que se prevé que el arco de San Mamés pasará al desguace con nocturnidad y alevosía.

Pero antes de que todo esto suceda, queda el partido de despedida de La Catedral. A uno le parecería fantástico cerrarlo con un encuentro contra el equipo que lo inauguró como visitante en agosto de 1913: el Real Unión de Irún. Somos unos románticos, qué le vamos a hacer… Parece ser que Ibaigane quiere traer a Bilbao a lo más granado del fútbol argentino. Parece ser que son fechas idóneas para que rivales de postín como Boca o River den un adiós a la altura del campo donde el primer gol lo marcó Pichichi y el último está por ver.

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