Los estudiantes a la caza de pisos en Bilbao

Coincidiendo con el inicio del nuevo curso universitario, tanto los estudiantes de la UPV de Leioa como los de Deusto comienzan este mes de septiembre un nuevo año universitario en el que se ven en la imperiosa necesidad de poder encontrar un piso que cubra sus necesidades durante el año. El apartamento no sólo debe tener las prestaciones mínimas para una estancia de estas características, sino que además debe entenderse con el ajustado presupuesto con el que cuentan habitualmente los jóvenes que año tras año se trasladan hasta la capital vizcaína para realizar sus estudios.

A este fenómeno habitual en prácticamente todas las ciudades de la península, se le suma el hecho de que Bilbao tiene de media un 20% más de tasa de alquiler en comparación con otras ciudades que también acogen año tras año oleadas de estudiantes que acuden a las aulas de las diversas facultades. Los precios en bilbao, independientemente del barrio en el que se solicite el alquiler del inmueble, oscilan habitualmente entre los 250 y los 300 euros. Los estudiantes comentan que resulta muy complejo lograr alquileres en la villa que bajen de este precio y si los hay a menudo están sin amueblar o las condiciones de vida no son las ideales para una residencia de nueve meses.

Ante el encarecimiento de los precios con diferencia a otras comunidades los arrendatarios se excusan en el hecho de que los contratos de alquiler para estudiantes no logran obtener beneficio alguno durante los meses de verano en los que los estudiantes están fuera. De esta forma se pretende justificar el hecho de que la ciudad de Bilbao sea una de las más caras a la hora de que los estudiantes de las diversas carreras puedan acceder a una vivienda que cumpla con los requisitos mínimos. Dichos requisitos incluyen que cada habitación cuente con su pequeño espacio de estudio, cocina con horno y microondas y plato de ducha pero no bañera.

A pesar de que en alquileres de otras características estos pisos pueden llegar a tener mayores problemas a la hora de encontrar un inquilino que acepte vivir en casas más “trotadas”, en el caso de los estudiantes no suelen encontrar tantas pegas a la hora de que las calidades del piso no sean las mejores. Siempre y cuando la vivienda cuente con las prestaciones mínimas y sea cómoda los estudiantes no ponen pegas para vivir en una casa de mayor edad y un uso más que evidente.

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