La letra ‘o’ trajo el bacalao a Bilbao

El origden del consumo de bacalao en Bilbao

La confusión de la vocal por un cero en un telegrama escrito en 1835 por José María Gurtubay hizo que llegara por error un cargamento de más de un millón de bacalaos, que sirvió como principal fuente de alimento en la primera guerra carlista

gurtubay

A lo largo de la historia se ha demostrado que los errores pueden derivar en grandes aciertos para la humanidad. De inventos por accidente, por ejemplo, hoy debemos estar inmensamente agradecidos como es el caso de los rayos X, los ‘post it’, el teflón de las sartenes, el horno del microondas e incluso los fuegos artificiales. Y Bilbao también tiene su propia y curiosa anécdota, que es la responsable del extendido consumo de bacalao, uno de los platos estrellas de nuestra gastronomía. Todo por culpa de una ‘o’.

Corría el año 1835, cuando como de costumbre José María Gurtubay decidió redactar un telegrama de apenas catorce palabras. “Envíenme primer barco que toque puerto de Bilbao 100 o 120 bacaladas primera superior”. Hijo de modesto menestral del municipio vizcaíno de Dima, había llegado a la villa para hacer fortuna y tras fracasar en el negocio de los pellejos y corambres se decantó por la venta e importación de pequeñas cantidades de bacalao procedente de Noruega, Escocia o Islandia.

Gurtubay tenía claro que para que su negocio prosperara la compras de bacalao debían ser a modesta escala para que pudieran pasar desapercibidas por los recaudadores de impuestos. Lástima que aquel telegrama suyo hubo de ser malinterpretado y la ‘o’ fue leída como un cero. Así fue como llegó a Bilbao un cargamento de 1.000.120 bacalaos, no los 100 ó 120 que había pedido. El comerciante estuvo a punto de quitarse la vida al descubrir semejante error, pero finalmente decidió aceptar el envío con resignación.

La Duquesa de Alba y el apellido Gurtubay

Gran sorpresa se llevó Gurtubay cuando en medio de su desesperación por deshacerse cuanto antes de los bacalaos en regiones vecinas como Galicia o Asturias, las tropas de don Carlos María Isidro rodearon Bilbao. El caprichoso destino hizo así que el pueblo de la villa tuviera de qué alimentarse durante el asedio y, de paso, el comerciante se convirtió en una de las más grande fortunas de Vizcaya. El plato gustó y se propagó tanto que desde entonces es una pieza fundamental para el consumo tanto en el hogar, como en bares y restaurantes.

La buena suerte pareció por fin tocar a Gurtubay, quien consolidó su poderío al participar en importantes obras como el nacimiento del ferrocarril Bilbao-Tudela o la fundación del Banco de Bilbao, para el que ejerció como Consejero. Otro detalle muy curioso. ¿Sabíais que la Duquesa de Alba lleva el apellido Gurtubay? Así es, puesto que una nieta del ‘señor de los bacalaos’ se casó con el abuelo de Cayetana.

Foto: Jlastras. Vía: Photopin

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