El puente de Zorrotzaurre inmortalizará a Gehry

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El arquitecto estadounidense que dio vida al Guggenheim colocará el 25 de octubre la primera piedra de la construcción que unirá Zorrotzaurre y Deusto y que será uno de los principales distintivos de la isla que ya se gesta en la villa

La senda de la modernidad emprendida por Bilbao tuvo su primer peldaño con el Museo Guggenheim, una obra que resume a día de hoy el espíritu de una villa abierta al mundo y con aires futuristas. Como gesto de agradecimiento a la aportación del estadounidense Frank Gehry, creador de la sinuosa estructura de titanio, el Ayuntamiento ha decidido bautizar al puente de Zorrotzaurre con el nombre del arquitecto, que este año ha recibido además el premio Príncipe de Asturias de las Artes. Este sábado acudirá a la capital vizcaína para poner la primera piedra de una construcción que le inmortalizará y que será uno de los principales atractivos de la isla que ya cobra forma.

La decisión de que el puente lleve el nombre del creador del Guggenheim vino del fallecido alcalde Iñaki Azkuna, debido a la proyección internacional “importantísima” que ha dado Gehry a la villa. Ibon Areso, su sucesor al frente del Ayuntamiento, ha cumplido ese deseo y personalmente le escribió al arquitecto para que acuda a Bilbao este sábado a inaugurar el inicio de las obras de la estructura que unirá Zorrotzaurre y Deusto. El puente contará con 4 carriles de circulación, dos aceras e incorporará mamparas de fibra de vidrio como protección y bancos para que los paseantes puedan disfrutar de una vista inédita de Bilbao.

Foto: zorrotzaurre.com

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Un comentario

  1. Iñaki Uriarte 24 octubre, 2014 Responder

    Populismo pontificio, Gehry

    El próximo sábado 25 de octubre es el 75 aniversario de la inauguración del monumento a Evaristo de Churruca en Getxo junto a la desembocadura de la Ría. Concebido como una torre-faro por el escultor Miguel Garcia Salazar y el arquitecto Ignacio Mª Smith autor de la urbanización. Representa el diálogo Bilbao-Neptuno, El esfuerzo de Bilbao para la conquista del mar.

    También el mismo día se procedió a la apertura de la reconstrucción del Puente de Deustua. Proyectado por el ingeniero de caminos, canales y puertos Ignacio de Rotaeche, el ingeniero industrial José Ortíz de Artiñano y el arquitecto municipal Ricardo Bastida, fue inaugurado discretamente en tiempo de la sublevación, “sin ninguna clase de ceremonia oficial”, a las diez de la mañana del domingo 13 de diciembre 1936 por el alcalde republicano. Ernesto Ercoreca. Poco después es dinamitado con precisión en sus apoyos para inutilizarlo por orden del Comité de Defensa del Gobierno de Euskadi la noche del 18 al 19 de junio de 1937. Bastida, como funcionario municipal recibe la orden de reconstrucción por el alcalde impuesto por los fascistas José Mª de Areilza, que se iniciará un año después sin la participación de Rotaeche, excluido por represión política y sin ser invitado y que desafortunadamente no tiene el reconocimiento social ni institucional que su notable y amplia actividad merece. Apenas una placa poco visible en el puente. Fue puesto en servicio el 25 de octubre de 1939, con el infame nombre de Puente del Generalísimo siendo alcalde el franquista José Mª Oriol y Urquijo.

    Populismo y errores

    No es admisible que ciertas instituciones se equivoquen en asuntos relativos a la autoría y propiedad intelectual de proyectos de gran relevancia por su rango urbano. Hace un mes la Junta de la Delegación en Bizkaia del Colegio de Arquitectos cometía, por criterios de protagonismo, el gravísimo error de dar un trofeo al reputado arquitecto Norman Foster en la creencia de que era el autor del metro de Bilbao. Cuando dudosamente lo es de sus estaciones y de los accesos popularmente conocidos como Fosteritos. En realidad fueron proyectados por el prestigioso arquitecto y diseñador australiano Rodney Uren (autor de las magníficas Canary Wharf station en Londres 1999 y Olimpic Park Station en Sydney para los Juegos Olímpicos de 2000) fallecido en 2012 en plena vitalidad creativa a los 63 años y encargado de este proyecto en el seno de la enorme empresa Foster&Associates. No se puede engañar a la sociedad por una frivolidad que tiene objetivos personalistas.

    Deia relataba el pasado miércoles 15, que el sábado 25 de octubre, en desafortunada coincidencia con lo antes descrito, lo que anticipaba ya el 19 de agosto: ”El alcalde de Bilbao, Ibon Areso, anunció ayer que invitará al arquitecto Frank Gehry a estar presente en la puesta de la primera piedra del puente que se construirá en Zorrotzaurre y que llevará su nombre”. Este despropósito, precipitadamente propuesto por el anterior alcalde, es un lamentable error impropio de una administración pública y de un alcalde que además es arquitecto. Habitualmente los puentes se designan por el topónimo del lugar donde se sitúan o la referencia de una edificación significativa próxima y en algunas ocasiones con el nombre de un insigne personaje o hecho vinculado a la historia local. De los actuales 13 puentes de Bilbao solo las pasarelas Santa Isabel, Zubi Zuri (rídiculo nombre) y Arrupe alteran este criterio.

    Asimismo, tampoco ninguno de los notables técnicos que los proyectaron, ya fallecidos tiene su reconocimiento: Alejo de Miranda, Hoffmeyer, Goycoechea, Uhagón, Alzola, Arzadun, Orueta, Gil de Santibañez, Ibarreta, Entrecanales, Petit, Ruiz de Velasco, Rotaeche, Ortiz de Artiñano, Bastida, Batanero, Fernández Ordoñez, y por supuesto nadie de los que viven, Arenas, Calatrava, Manterola. Quizá el nombre más adecuado del puente por relativa proximidad sería Sarriko. E incluso Rotaeche como homenaje o el de quien sugirió la idea, el anterior alcalde Azkuna.

    Esta intención es otro inconcebible e inadmisible agravio. En primer lugar constituye una ofensa que la autoría del proyecto del puente, los ingenieros Guillermo Capellán y Héctor Beade del prestigioso estudio Arenas &Asociados, Ingeniería de Diseño, se ignore para que aparezca el de otro técnico que nada tiene que ver, Frank O. Gehry.

    En segunda consideración se crea un enorme despiste ya que un visitante o estudioso atraído por dicho nombre encontraría un puente con un lenguaje diferente del habitual espectáculo constructivo de Gehry. Se trata de un puente estudiado elegido tras un concurso previo resuelto por un jurado que además de la propuesta económica, últimamente excesivamente apreciada, ha valorado su respuesta técnica. Contenido en su escala, con un ritmo adecuado, exento de manierismo, concebido como un fragmento de calle sobre el agua con las aceras separadas físicamente de la calzada concebidas como espacios longitudinales de contemplación y estancia.

    Si se quiere tributar un homenaje y perpetuar su nombre es suficiente con que el tramo curvilíneo en vuelo sobre la ría frente al Guggenheim Bilbao Museoa se le denomine Tribuna Gehry, (término bilingüe euskera español). Y si se pretende que en Bilbao haya un puente proyectado por este genial arquitecto, que se le encargue directamente, el procedimiento “más democrático” que se utiliza actual y habitualmente.

    Alguien debe dirigirse, el más adecuado el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, a Gehry y respetuosamente pedirle que prescinda de este honor que en realidad es un ofensivo error. Simplemente, aprovechando la anglofilia imperante en la villa, que diga: no, thank you very much! Yo no soy autor del puente. Este célebre artista ya ha sido sobradamente reconocido y homenajeado en Bilbao y en Euskal Herria, (Hotel de las Bodegas Marqués de Riscal en Eltziego)
    Con estas actuaciones irreflexivas de inspiración política y nula sensibilidad cultural se está desvirtuando la seriedad y rigor que ha caracterizado al pueblo vasco sustituidos por la frivolidad del famoseo. Areso, recapacite no haga electoralismo populista y sobre todo no se equivoque.

    Iñaki Uriarte
    Arquitecto
    Bilbao, 1 octubre 2014

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