El día que ardió la Plaza de Toros de Bilbao

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La antigua plaza de Vista Alegre ardió casi hasta los cimientos por culpa del fuego de un cigarrillo

En contra de lo que muchos ciudadanos bilbaínos (especialmente los más jóvenes), puedan llegar a pensar, la actual Plaza de toros de Bilbao no ha sido la misma desde el comienzo. Su emplazamiento ha ido variando a lo largo de las décadas y los siglos mutando continuamente de forma y de los materiales con las que estaba construida. La última versión de la misma se inauguró un 19 de junio de 1962 y tuvo como precedente una tragedia que consumió en llamas casi por completo a su predecesora la noche del 4 al 5 de agosto de 1961.

Aún en el siglo XIX. las plazas de toros no existían como un emplazamiento fijo instalado los 365 días del año en el mismo punto. Antiguamente era la llamada Plaza Vieja de la ciudad de bilbao la responsable de acoger esta clase de eventos levantando unas improvisadas gradas de madera que sólo con el paso e los años llegaron  evolucionar hasta pasar a ser metálicas. Ya en el año 1848 se levantaron hasta tres plazas de toros (las tres levantadas con una estructura de madera), que fueron sustituyéndose unas a otras en diversos emplazamientos como la zona tras el palacio de Zabalburu y las calles Elcano y Fernandez del Campo. Emplazamientos más o menos provisionales que fueron acogiendo un grupo cada vez más nutrido de espectadores que servían como aliciente para seguir alimentando estos festejos en Bilbao.

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Hubo que esperar hasta el 13 de agosto del año 1882 para que Bilbao tuviese por fin su primera plaza de toros construida para perdurar en el tiempo con mejores materiales y un emplazamiento más propicio que funcionase con la estructura urbanística de la ciudad que existía por aquel entonces en la capital vizcaína. Su construcción corrió a cargo del arquitecto Sabino Goikoetxea Etxebarria, por contratación de D. Ángel Iturralde y tuvo un coste de 426.759 pesetas que incluía un aforo de un total de 12.394 personas en total. Manuel Fuentes “Bocanegra”, José Lara “Chicorro” y Fernando Gómez “Gallito Chico” fueron los primeros toreros que tuvieron la oportunidad de inaugurar la plaza convirtiéndose en los protagonistas de una corrida que tuvo a “Casaillo” como su primer toro protagonista.

Las tardes ande corrida en la antigua plaza de Vista Alegre se fueron sucediendo con regularidad durante una gran cantidad de años convirtiéndose en una de las plazas de toros más reconocidas del panorama incluyendo a algunos de los principales toreros de por aquel entonces. La última corrida se celebró una novillada de Antonio Pérez de San Fernando, haciendo el paseíllo Rafael Chacarte, J. M. Montilla y Manuel Benítez “El Cordobés”. Aquella noche se desató la tragedia que acabaría con la plaza dando lugar a la actual en el barrio de Amézola.

En palabras del periodista de ABC que escribió la crónica del suceso en la edición del miércoles 6 de septiembre de 1961 “alrededor de las dos y media de la madrugada un resplandor rojizo surgió de las gradas número uno y tres. Las llamas se propagaron tan rápidamente que en apenas media hora gran parte de la estructura se había convertido en una gigantesca lengua de fuego que arrasaba con toda la estructura que, por desgracia era mayormente de madera”. Los guardas nocturnos y los conserjes que aquella noche estaban de guardia en el edificio no pudieron hacer nada a pesar de echar mano de los 18 extintores que en aquel momento existían a disposición de los vigilantes. Las personas encargadas de la plaza (muchas de las cuales residían en el propio edificio), fueron sacadas de la cama para tratar de apagar con cubos de agua un incendio que se extendía cada vez con mayor velocidad mientras llegaban los bomberos y los servicios municipales de Bizkaia.

Las crónicas de aquel entonces se hacen eco de la desesperación de aquellos que veían su modo de vida desaparece y de los servicios de emergencia por tratar de sofocar (o al menos aislar), un incendio que ya parecía a todas luces imparable. Cosas de la época, las autoridades de aquel entonces decidieron no rescatar al ganado que había en el interior de la plaza evitando que estos se escaparan por todos los medios instalando ametralladoras a la salida de los corrales en los que se hallaban encerrados cinco toros y tres cabestros. Finalmente no hubo que lamentar su muerte debido a que se tomó la decisión de sacar de dichos corrales al ganado y trasladarlo a un corral más alejado construido de piedra en el que no existía riesgo por su vida. Con esta operación se logró además salvar la vida de varios caballos pertenecientes  a los picadores que habían sido protagonistas en la plaza aquella misma tarde.

La fortuna (o la estructura de la que estaba hecha el propio corral) quiso que fuera una de las pocas estructuras de la plaza que quedó en pie. Debido a que la estructura del edificio tenia la madera como principal protagonista, se creyó por aquel entonces que la causante de todo el desastre pudo ser la punta de un cigarrillo abandonada por alguno de los visitantes que aquella tarde habían estado en la plaza. Esta tragedia dio pie a nueve meses de construcción que sirvieron para dar por fin pistoletazo de salida a la que actualmente es la Plaza de Toros de Bilbao.  La fecha histórica  de su esperada inauguración se produjo un 19 de junio de 1962, y sus protagonistas fueron Antonio Ordóñez, César Girón y Rafael Chacarte, con toros de Juan Pedro Domecq, Urquijo de Federico, Atanasio Fernández, Antonio Pérez de San Fernando, Marqués de Domecq y Ricardo Arellano.

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