Del Café Boulevard al Gran Café El Mercante

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Fotos: El Correo

Ayer se inauguró en Bilbao el Gran Café El Mercante, que recoge el testigo de uno de los establecimientos hosteleros con más solera y más vaivenes de la historia de la Villa: el Café Boulevard. La decoración de El Mercante, por motivos de conservación del patrimonio, mantiene los elementos Art-Decó del Boulevard, añadiendo algunos que, francamente, desentonan con la elegancia del local. Hablamos de esas estanterías tipo Ikea y un bosque de bombillas desnudas que cuelgan del techo y no se sabe muy bien por qué. Así es un poco más difícil imaginarse a uno mismo como parte integrante de la historia de un establecimiento que ha vivido de todo.

El Café Boulevard se inauguró en 1871. Un asiduo de sus mesas era Don Miguel de Unamuno, que mantenía tertulia allí con algunas de las personas más importantes del ámbito económico, político y social del Bilbao de entonces. Su hermano Félix, cuentan, harto de que le mencionaran a Don Miguel en todo momento, llevaba al café un cartel que decía: “No me pregunten por mi hermano”.

En el Boulevard gestó Blasco Ibañez parte de su novela El Intruso, asesorado por el Doctor Areilza, tal y como recuerda el periodista, historiador y escritor bilbaíno Carlos Bacigalupe en su serie de libros Cafés parlantes de Bilbao.

Otro de los ilustres que paró por el Café Boulevard fue el fotógrafo Robert Cappa, mítico reportero gráfico de la Guerra Civil española, y fundador de la prestigiosa agencia Magnum. La visita de Cappa se produjo, cómo no, en pleno conflicto bélico.

Muchas han sido las manos por las que ha pasado el Boulevard en sus más de 140 años de historia. Durante un siglo la familia Pérez Yarza se hizo cargo del local hasta 1979, cuando hubo de cerrar tras declararse en suspensión de pagos. El Grupo Iruña tomó el testigo de los Pérez Yarza y regentó el establecimiento desde finales de los años 80 hasta su penúltimo cierre, en 2006. Cuando parecía que nadie se iba a animar a levantar de nuevo la persiana, apareció la constructora Suquía. El Boulevard reabrió en 2010, añadiendo a su oferta una barra de cócteles que prometía los mejores tragos de la ciudad.

Pero todo ese ímpetu inicial se demostró pasajero y las deudas ahogaron el proyecto a finales de 2012. Inmediatamente, el Grupo Gozatu, que ha abierto algunos de los nuevos locales más exitosos de la Villa, se embarcó en la aventura de reflotar el Boulevard. Le ha cambiado el nombre y esperemos de todo corazón que eso, más la ayuda de muchos clientes, ayude a que El Mercante se libre del “gafe” que persiguió durante los últimos 35 años al Boulevard.

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