Bilbao, una ciudad de cine (II)

Después de la primera entrega de esta pequeña serie sobre las películas rodadas en Bilbao, que abarcaba de los años 50 a los 80, damos el salto a los 90, una década en la que se definió la ciudad actual. Los últimos estertores de la época industrial quedan reflejados en las películas rodadas entre 1991 y 1995, mientras que las que se ruedan en la segunda mitad de la década ya atestiguan los primeros resultados de la transición que colocó el nombre de Bilbao en revistas de medio mundo como ejemplo de regeneración.

Tras Tu novia está loca (1988) el cineasta bilbaíno Enrique Uribizu volvía a elegir la Villa como localización en Todo por la pasta (1991). Este film, que obtuvo un premio Goya de cuatro nominaciones por la interpretación de reparto de Kiti Mánver, cuenta la lucha de ladrones y policías corruptos por hacerse con el botín del asalto a un bingo. La Plaza de la Cantera y la calle Nicolás Alkorta, en las torres de Zabalburu, son algunos de los escenarios reconocidos en este thriller, en el que participaron, entre otros, Antonio Resines, María Barranco o Caco Senante, el cantante de Mojo picón.

Los alrededores de la Villa, especialmente hacia la desembocadura de la Ría, ofrecían en los años 90 un aspecto apocalíptico debido a las ruinas industriales. Otro director bilbaíno, Alex de la Iglesia, con muy buen ojo para la estética, eligió las naves industriales de Erandio para rodar su primer largo: Acción Mutante (1993). La demencial historia de humor tiene de nuevo como protagonista a Antonio Resines, líder de una banda terrorista integrada por seres deformes que libra una cruzada en el Bilbao de 2012 contra los ricos y guapos. Curiosamente, es una película futurista de un tiempo ya pasado para nosotros. Y que se sepa, nada de esto a ocurrido, gracias a Dios. Lo decimos nosotros, que somos ricos y guapos…

Dos años después, Daniel Calparsoro, director afincado en San Sebastián, elige las estribaciones de Altos Hornos en Sestao para rodar Salto al vacío, una intensa película con la no menos intensa y enigmática Najwa Nimri, de padre jordano, madre navarra y residencia vizcaína durante muchos años. Nimir interpreta a Álex, una chica de 20 años que mantiene a su familia con sus ganancias en el tráfico de armas y drogas. Podéis acceder a la película pinchando aquí

Cuatro años después, Vicente Aranda, uno de los grandes narradores de la pasión amorosa, rodó algunas de las escenas de Celos en Bilbao en 1999. Pero este rodaje queda empequeñecido por el del que, hasta la fecha, es la película que más internacional ha hecho a nuestra ciudad: El mundo nunca es suficiente, de la saga de James Bond. Pierce Brosnan, en la piel de 007, protagoniza una espectacular huida descolgándose por la fachada de una casa vecina al Museo Guggenheim. La escena es una auténtica postal del Bilbao de fin de siglo XX. Como nota curiosa, cabe destacar los ataques de risa de los espectadores de la película en los cines bilbaínos en el momento en que la Policía Municipal irrumpe en el piso del que quiere escapar Brosnan. El actor irlandés, que se alojaba en el céntrico Hotel Carlton y era asiduo del restaurante Guria, fue recibido por los oficinistas de un edificio situado enfrente del hotel con una pancarta que decía “Welcome, 007”. El día anterior a su partida la cambiaron por otra en la que se leía: “Bye, bye, Bond”. Típico de los de Bilbao.

Nos queda una tercera y última entrega de “Bilbao, una ciudad de cine”. Llegará próximamente, pero mientras tanto os deseamos un feliz fin de semana, disfrutando de películas en casa (¿por qué no éstas?), ya que parece que nos acecha el frío y la nieve.

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