Bilbao en los Premios Goya

enrique urbizu director de cine de bilbao

La 27ª edición de los Premios Goya, cuya gala se celebró ayer en Madrid, tuvo como protagonista al director de Bilbao Pablo Berger, responsable de la película triunfadora: Blancanieves. Entre las 10 estatuillas conseguidas por el film, destacan los de mejor película y mejor guión original. Como The artist, en los pasados Óscar, de nuevo el cine mudo, en este caso ofreciendo una versión muy libre del tradicional cuento, Blancanieves arrasó, al conseguir 10 de los 18 premios para los que estaba nominada.

No vamos a abundar en detalles sobre el film y su director que podréis leer, ver o escuchar en cualquier medio de comunicación. No obstante, queremos aprovechar la ocasión para recordar la destacada presencia de bilbaínos en los Goya, desde que empezaran a entregarse en 1987.

Pablo Berger es el último de una lista en la que figuran ilustres como el también director bilbaíno Enrique Urbizu. El año pasado, con No habrá paz para los malvados, consiguió los galardones a la mejor película, mejor director y mejor guión original. Así que, por segunda edición consecutiva, Bilbao ocupa un lugar de privilegio en la gala. No era la primera vez que Urbizu optaba a llevarse el busto del pintor a casa. Años antes, con La caja 507 (2002) estuvo a punto de alzarse con los premios a la dirección y el guión original, aunque tuvo la satisfacción de que la película consiguiera los galardones al mejor montaje y dirección de producción.

Sin duda, el bilbaíno con más presencia en los Goya, aunque con éxito desigual, es Álex de la Iglesia. Irrumpió en 1993 con su candidatura a mejor director novel, que recayó, vaya, en un donostiarra: Julio Medem. En la gala de 1996 se resarció tras ser reconocido como mejor director por El día de la bestia. Otras 7 nominaciones adornan su palamarés: 3 al mejor director, 3 al mejor guión original y 1 al mejor guión adaptado. Eso sin contar que varios de sus títulos optaron al Goya a la mejor película, como La comunidad o Balada triste de trompeta, o la pléyade de estatuillas cosechadas en los apartados considerados como “técnicos”.

Otro director con pedigrí, Pedro Olea, fue el ganador del Goya al mejor guión adaptado por El maestro de esgrima (1993), al llevar al cine la novela homónima de Arturo Pérez Reverte. En esa edición, Olea estuvo a las puertas de coronarse como mejor director, aunque competir con Fernando Trueba, director de la luego oscarizada Belle Epoque, le impidió conseguir su segunda estatuilla.

En el apartado de actores, Bilbao no ha tenido tanta presencia. Cabe destacar las 3 nominaciones de Álex Angulo como mejor actor por El día de la bestia y como mejor intérprete de reparto por Muertos de risa, del propio Álex de la Iglesia, y El gran Vázquez. Mención aparte merece Saturnino García, leonés de nacimiento, baracaldés de adopción y bilbaíno por extensión

 

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