Anécdotas de Aste Nagusia: una historia inédita de las inundaciones

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Este año conmemoramos el 30º aniversario de las inundaciones que azotaron Euskadi. Bilbao fue una de las localidades más castigadas, justo en plena celebración de su Aste Nagusia de 1983. Seguro que estos días leeréis, escucharéis y veréis multitud de reportajes sobre aquella trágica riada, pero en Bilbao Curioso os vamos a contar una historia inédita sobre aquel episodio.

Es el relato de cómo se vivieron las inundaciones en el Hotel Ercilla, centro neurálgico de las fiestas de Bilbao. Como sabéis, el Ercilla ha sido  y es tradicional alojamiento de toreros, actores, actrices y demás gente de la farándula que visita Bilbao por trabajo (y algunos por placer o dejarse ver) durante la Aste Nagusia.

Aquellas lluvias torrenciales de 1983 comenzaron en Bilbao la tarde del viernes 26 de agosto. Aquel día recordarán los taurinos que Juan Antonio Ruiz “Espartaco” llegó a torear descalzo en Vista Alegre y con agua hasta los tobillos. Para cuando terminó la corrida, las alarmas ya habían saltado y se empezaba a especular con el peligro del desbordamiento de la Ría en distintos puntos.

A esas horas, el hall del Hotel Ercilla estaba abarrotado de gente que, o bien no había podido salir a la calle o bien procedía de ella, en busca de refugio. Como recuerda el periodista y escritor bilbaíno Carlos Bacigalupe, testigo directo de aquel episodio, “el hall parecía un refugio antiaéreo”. “Recuerdo que, un tiempo después de lo ocurrido, escribí mis impresiones para la revista del Hotel Ercilla. Lo titulé Ensayo para una guerra, porque ese es el ambiente que se vivía, de miedo e incertidumbre”, señala.

Ropa seca, comida y luz

Los espectadores de la corrida de toros que llegaban al Ercilla para asistir al coloquio taurino posterior lo hacían empapados hasta la ropa interior. El Hotel se encargó de secar y planchar su indumentaria, pero aquello sólo fue una pequeña muestra de la generosidad de los responsables del hotel aquella noche.

“Lo que hizo el personal del Hotel fue para enmarcar. Dieron cobijo y comida y bebida gratis a todo aquel que llegaba”, dice Bacigalupe. “Hubo un momento en que apareció un equipo de TVE, que quiso arramblar con todo e intentó asaltar el bar, con todo el hall lleno de gente. Los sacaron a tortas de allí y con toda la razón porque no se puede comprender un gesto tan insolidario y chulesco en un momento así”.

Los camareros, recuerdan otros testigos directos, fueron a aprovisionarse de velas, porque el suministro eléctrico había sufrido un corte. Y ni cortos ni perezosos se trasladaron hasta la Basílica de Begoña para hacerse con un buen puñado de cirios que alumbraron el hall y otras estancias del Ercilla.

Matando el tiempo con la farándula

Los toreros y artistas alojados en el Ercilla, por supuesto, también fueron protagonistas de aquella noche. El actor Pedro Osinaga llegó al hotel contando que había tenido que suspender su función en el Teatro Buenos Aires, donde el agua había llegado a cubrir el patio de butacas. “Tuvo suerte Osinaga, porque si hubiera subido el nivel de la inundación, se habría cargado los decorados y eso es mucho dinero”, apunta Bacigalupe.

Para matar el rato, no fueron pocos los artistas que aparecieron por el hall y Bacigalupe recuerda cómo algunos intentaban pasar la noche jugando a las películas. Era muy curioso ver a miembros de las compañías teatrales que actuaban en Bilbao gesticulando para que los que les rodeaban  adivinaran el título. Fue una nota de normalidad en uno de los episodios trágicos de la historia de Bilbao que, casualidades de la vida, tuvo que acontecer en plena Aste Nagusia.

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