Anécdotas de Aste Nagusia: en busca del teatro perdido

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El teatro es uno de los elementos sin los cuales no podríamos entender las fiestas de Bilbao. Agosto siempre ha sido un mes idóneo para que las compañías teatrales más prestigiosas del Estado realicen las famosas giras “por provincias” o directamente estrenen fuera de Madrid los espectáculos que, debidamente rodados, acaban figurando en la cartelera de la capital.

Pero olvidándonos de la idoneidad o no de las fechas, está claro que Bilbao representa  una plaza teatral de primer orden y más en Aste Nagusia, donde ha habido años en los que la Villa parecía Broadway, el Off-Broadway y el Off-off Broadway por el número de obras en cartel.

Lamentablemente, esta vitola de capital teatral del verano la ha ido perdiendo Bilbao al ritmo en que el número de escenarios ha ido desapareciendo. Hoy sólo nos quedan el Teatro Arriaga, el Palacio Euskalduna, el Campos Elíseos, la Sala BBK y Bilborock, cuando hace veinte años, por ejemplo, contábamos con los Astoria, Consulado, Ayala, Trueba, Albéniz, Gayarre, Izaro, Gran Vía, Buenos Aires o Capitol, por citar algunos.

Codeándonos con la farándula

Por entonces, cruzarse por la calle con actores como los miembros de la saga Larrañaga-Merlo, Concha Velasco, las hermanas Gutiérrez Cava, Pedro Osinaga o el inefable Arturo Fernández suponía casi un encuentro cotidiano.

El calado de las obras también se ha aligerado. No hay más que comparar un estreno de Antonio Gala (por muchos detractores que tenga su dramaturgia, prosa y, sobre todo, poesía) con los monólogos del Club de la Comedia o los espectáculos musicales que hoy vemos en varias salas. ¿Mejor? ¿Peor? Digamos que diferente y punto.

Lo que es una pena es que se haya perdido la tradición de los coloquios teatrales que obraban el milagro de reunir, acabada la función de noche, a eso de la 1:30 de la madrugada, a grandes de la escena para desgranar los entresijos de las obras que representaban, secretos sobre sus trayectorias profesionales y más de una anécdota humorística. El Hotel Ercilla era el lugar donde algunos “locos” se daban cita para preguntar esto y aquello a nombres que son o han sido todo en el mundo de la interpretación.

Aquel teatro de Aste Nagusia era una de las grandes bilbainadas de nuestras fiestas y desde Bilbao Curioso no podemos sino soltar una lagrimilla, snif, por los buenos viejos tiempos.

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