Anécdotas de Aste Nagusia: Ángel Cristo, tigres y leones

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La íntima relación del circo con Aste Nagusia ha deparado alguna que otra interesante anécdota. Quizá algunos recuerden que el Circo Mundial regaló en Bilbao un cachorro de tigre al ínclito torero Jesulín de Ubrique. Sí, el popular “Currupipi” que el diestro gaditano tenía enjaulado en su finca “Ambiciones”.

Precisamente de tigres (y de leones, como en la canción de Torrebruno) vamos a hablar en este nuevo capítulo de la serie de anécdotas de Aste Nagusia, las fiestas de Bilbao.

Viajemos a la noche del 24 de agosto de 1988. A la una de la madrugada dos tigres y un león se escapan del circo de Ángel Cristo. Como veis, nos está quedando un artículo lleno de grandes nombres del mundo del espectáculo: Jesulín, Torrebruno, Ángel Cristo…

La evasión felina sucede cuando Jesús Garrido, domador y sobrino de Ángel Cristo, ensaya a esas horas (que también ya tiene bemoles) uno de sus números. Por lo visto, uno de los aparatos que usa en el ensayo se cae, haciendo un ruido enorme que asusta a los animales y les hace huir del circo.

Podéis imaginar la sorpresa de los pocos transeúntes que hay por Basurto (el Circo está instalado en Garellano) cuando ven pasear a las fieras tan campantes. Los pocos bares que están abiertos acogen a los peatones que huyen despavoridos y cierran las puertas.

Safari en Garellano

La Policía Municipal de Bilbao recibe el aviso y se traslada inmediatamente al lugar. Los agentes consiguen conducir de vuelta al circo uno de los tigres, pero el león y el segundo tigre se resisten y se muestran muy nerviosos. Los agentes les disparan dos tandas de disparos de dardos anestésicos, que parecen no surtir ningún efecto.

En ese momento, el propio Ángel Cristo interviene solicitando que se haga un tercer disparo que consigue, por fin, abatir a los animales.

La historia tuvo un final feliz porque no hubo que lamentar desgracias personales, aunque sí animales. Resulta que la dosis de tranquilizante fue mortal para el tigre y el león, así que el bueno de Ángel Cristo tuvo que sacrificar sus propias fieras para evitar males mayores.

Años después de este incidente, Cristo (Ángel, quién si no…) protagonizó otro suceso en Bilbao. En junio de 2009 fue detenido por conducir bajo los efectos del alcohol. El antiguo domador, en plena decadencia causada por años de alcohol y drogas, arrojó una tasa de alcoholemia casi tres veces superior a la permitida.

¿Y a dónde creéis que fue conducido por los agentes? Pues a la comisaría de Garellano, muy cerca de donde 20 años antes se levantaba el circo que le llevó a la fama.

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